Capítulo 5
Los restos de los cuerpos de tres personas, uno de ellos aparentemente una mujer de largos cabellos rubios manchados en la coronilla de una sustancia carmesí, yacían en el suelo de la fría habitación. Dos de ellos se abrazaban en un rincón, momificados por la baja temperatura, sin más muestras de daño que el terror en sus rostros, las miradas perdidas dirigidas hacia donde se encontraba la mujer. El rostro de la fémina había desaparecido tras una maraña de aruñazos que le había desgarrado la piel desde la base del cuero cabelludo hasta el pecho. Su posición y el charco de sangre congelada a su alrededor, así como la sangre en las manos de sus compañeros nos hicieron suponer lo peor, pero Parisi* señaló lo que entonces me pareció obvio: estábamos viendo a la autora de las marcas de dedos sangrientos en la puerta, así como a quienes la había rescatado de lo que fuese había sucedido allá afuera. Volteé a mirar a Parisi y entonces comprendí que esta no era su primera vez en la habitación... Algún tiempo después nos indicaría que él mismo fue testigo de la masacre.
Levanté la vista del horror y me decidí a inspeccionar los alrededores: una habitación pequeña, más larga que ancha, con anaqueles y casilleros a los lados y una gran consola electrónica mirando hacia la pared de vidrio opuesta, quizás monitores de pantalla plana apagados. Dos sillas. Parisi se dirigió a la consola, introdujo su tarjeta electrónica a un lado y digitó algunos números. Entonces los monitores se iluminaron cegándome momentáneamente. No. Aquello no eran monitores. Eran ventanas. Y, al otro lado, la caverna más grande y magnífica que haya imaginado jamás. Me acerqué al vidrio y percibí que el frío que llenaba la habitación provenía de allá, del sistema de congelación que mantenía los especimenes de la caverna completamente congelados.
¿Cómo describir lo indescriptible? El lugar era un enorme depósito de almacenamiento, divido en niveles construidos en acero. A mi derecha podía observar pisos y pisos de típicos archiveros de oficina, encerrados en lo que parecían cámaras secas como las de las grandes bibliotecas. Al frente, una sucesión de cubículos de laboratorio, todos ellos desiertos y pobremente iluminados con luces de emergencia azuladas. Abajo, al fondo, más puertas selladas como las que habíamos visto previamente, junto con miles de tanques de nitrógeno líquido de los que usan para almacenar muestras biológicas. A la izquierda, miles de cajas enormes, de color negro y selladas. Absortos en medio del asombro, Parisi nos alarmó al presionar otro botón, que causó que la habitación comenzara a descender lentamente.
Luego de uno o dos minutos y un leve golpe de la “habitación” al detenerse, la fila de casilleros que había observado antes se abrió lateralmente, dejando al descubierto una cámara de descontaminación. Luego del largo proceso, enfundados en nuestros trajes de bioseguridad, salimos a una plataforma de descenso, desde donde Parisi nos dirigió hacia los archiveros. Caminando entre los pasillos, estuve a punto de preguntarle qué buscábamos, pero justo entonces el mañoso italiano se detuvo frente a una puerta que indicaba: 1980-1985. Allí, luego de probar con diferentes combinaciones de tarjetas y claves, la puerta se abrió con un sonido hermético y seco, dejándonos dentro de otra sala de descontaminación, donde pudimos quitarnos el incómodo traje.
Levanté la vista del horror y me decidí a inspeccionar los alrededores: una habitación pequeña, más larga que ancha, con anaqueles y casilleros a los lados y una gran consola electrónica mirando hacia la pared de vidrio opuesta, quizás monitores de pantalla plana apagados. Dos sillas. Parisi se dirigió a la consola, introdujo su tarjeta electrónica a un lado y digitó algunos números. Entonces los monitores se iluminaron cegándome momentáneamente. No. Aquello no eran monitores. Eran ventanas. Y, al otro lado, la caverna más grande y magnífica que haya imaginado jamás. Me acerqué al vidrio y percibí que el frío que llenaba la habitación provenía de allá, del sistema de congelación que mantenía los especimenes de la caverna completamente congelados.
¿Cómo describir lo indescriptible? El lugar era un enorme depósito de almacenamiento, divido en niveles construidos en acero. A mi derecha podía observar pisos y pisos de típicos archiveros de oficina, encerrados en lo que parecían cámaras secas como las de las grandes bibliotecas. Al frente, una sucesión de cubículos de laboratorio, todos ellos desiertos y pobremente iluminados con luces de emergencia azuladas. Abajo, al fondo, más puertas selladas como las que habíamos visto previamente, junto con miles de tanques de nitrógeno líquido de los que usan para almacenar muestras biológicas. A la izquierda, miles de cajas enormes, de color negro y selladas. Absortos en medio del asombro, Parisi nos alarmó al presionar otro botón, que causó que la habitación comenzara a descender lentamente.
Luego de uno o dos minutos y un leve golpe de la “habitación” al detenerse, la fila de casilleros que había observado antes se abrió lateralmente, dejando al descubierto una cámara de descontaminación. Luego del largo proceso, enfundados en nuestros trajes de bioseguridad, salimos a una plataforma de descenso, desde donde Parisi nos dirigió hacia los archiveros. Caminando entre los pasillos, estuve a punto de preguntarle qué buscábamos, pero justo entonces el mañoso italiano se detuvo frente a una puerta que indicaba: 1980-1985. Allí, luego de probar con diferentes combinaciones de tarjetas y claves, la puerta se abrió con un sonido hermético y seco, dejándonos dentro de otra sala de descontaminación, donde pudimos quitarnos el incómodo traje.
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“No esperaba que justo podríamos acceder a esta sala... Me dirigí hacia acá por mera curiosidad, preguntándome si tal vez... Pero parece que la fortuna nos sonríe, o quizás alguien nos dirigió hasta acá intencionadamente... Bien, olvídense por un momento de lo que buscamos, pronto atenderemos ese asunto. Ahora que estamos aquí, quisiera compartir con ustedes un poquito de información adicional, un “bonus” digámosle.
"Sabemos que los estudios de ADN mitocondrial humano han demostrado variaciones en las secuencias a nivel poblacional con las que se establecieron seis haplogrupos humanos generales, donde cada haplogrupo traza la ascendencia por línea materna de las poblaciones hasta los orígenes de la especie humana en África y según su dispersión por el planeta. Las investigaciones más recientes han subdividido estos haplogrupos en muchos otros subgrupos, donde se observan mutaciones más recientes, cruzamientos, en fin... Originalmente se estableció que cada subgrupo descendía de una de seis mujeres diferentes, antepasados femeninos de todos nosotros... La Eva mitocondrial. Lo que nadie quiso publicar, fue la presencia de un pequeño grupo humano adicional, hoy disperso por el mundo, con sus genes diluidos y mutados. Un pequeño grupo humano cuya Eva mitocondrial no se corresponde con ninguna de las otras matriarcas genéticas. Las evidencias señalan que sus descendientes aparecieron en Medio Oriente, cerca de la mítica Jerusalén, hace alrededor de 20 millones años... No puedo explicar cómo es esto posible, no ahora, tendríamos que revisar mucha otra información que se desvía demasiado de nuestra búsqueda. Sin embargo, quiero que les quede claro que este subgrupo humano ha estado marcado tanto por la desgracia como por la genialidad: muchas de las grandes mentes pensadoras de nuestra época son descendientes de esta otra Eva, clandestinamente conocida como la Lilith mitocondrial...”
“Ahora, también deben saber que la secuenciación del Genoma Humano fue publicada recientemente, pero la información que trascendió al público estuvo en manos de los investigadores casi una década antes. Además, se dijo que se utilizó el ADN de... No sé, creo que mil individuos, para efectuar la secuenciación. Sin embargo, en los miles de tanques de nitrógeno que tenemos a nuestro alrededor, aquí y en cámaras vecinas, hay muestras de ADN de casi el 70% de la población mundial. Entiendo que se asombren, pero piensen en esto: las pruebas de tamizaje que se les hacen a cada niño o niña que nace en un hospital, la sangre donada, las muestras forenses de casos criminales... Nuestro ADN es colectado en todo el mundo y coleccionado para ser estudiado aquí. Sin embargo, las pruebas se estancaron a finales de los noventas, desplazadas por el interés en los otros resultados que buscamos.”
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Parisi detuvo su explicación y nos ordenó esperar en la cámara de descontaminación. Enfundado con una gabacha limpia (lo que me indicó que el lugar no se encontraba en el completo abandono), mascarilla y guantes, Parisi ingresó a los archiveros, para salir media hora después con dos grandes portafolios. Mi nombre y el de Nino figuraban respectivamente en cada uno de ellos.
*Los nombres fueron cambiados para proteger la identidad de las personas involucradas.
Basado en hechos reales.
Continuará...


13 Verdades:
Soy el primerooo, soy el primeeeero!!!!
Guau, es el que más me ha gustado hasta ahora, porque finalmente se nos dice algo. No se aclara todo el misterio, pero se nos da información. Un orgasmo de letras!!!!
AQUI HACE FALTA UN EMOTICON CON CARA DE ASOMBRO EXAGERADO!!!
Más allá de lo q esperaba .. para cuando la sexta parte? juro sobre todas las cosas q me impresionas para bien!! esto va mejor que varios libros que haya leído, y no es un cumplido, es la verdad!
;)
:O!!!!!!!!!!!!!!
otra vez te lo repito..
i can't believe it!!
very consuming...
escribes dem chiva!..
espero con muchas ansias el final
suave suave...estos relatos me los tengo que llevar con mayor calma...
voy a leerlos con calma, y mañana en la mañana tendrás mi comentario respectivo en cada uno...pero se me hizo la boca agua con cada uno....
un enorme abrazo..
Idem que el Capi. Voy a leerlos relajada, apenas lo haga te comento ;)
UAS: hurras para UAS por ser el primero en contestar!!!! Qué bueno que te gustó!
Sarks: emoticon de abrazote y carita sonrojada!!!! Gracias solecito!!!!
Nanis: gracias!!! Posiblemente de aquí a un par de semanitas llegamos al final...
Melco y Morada: tuanis, los espero entonces!!!
Abrazos para todos!!!!
Es comienza a desenvolver el tamal... muy bien... vamos muy bien...
Excelente lilith... ahora, cuando sale el proximo capitulo!!!???
esto esta genial, toda una novela de ciencia ficcion (espero!!!)... mis respetos, esta histora esta genial!!!
Estoy completamente consumido en ellos!!!! Sere tu hijo mitocondrial!!!!??
Ok ok. .ahora sí puedo hablar con mayor propiedad. Y pues que decir sino que es una dicha que al fin vallamos aclarando algo de la sustancia de esta aventura. Mágnifica descripción de los lugares, muy detallada y envolvente, que me hace interesarme aún más en la trama. De hecho, prácticamente puedo sentir el frío dentro de la caverna mientras leo.
Lilith, me declaro uno más de los que ahora están prendidos con esta historia.
Apague la TV, encienda un libro!!
Mmm... Hola...
Queria agradecerte por tu comentario en mi blog. No sabia que esto era como una blogonovela... Me sentaré a leerla con mayor calma y dejaré comentarios acorde.
Gracias por pasar.
Por cierto, con eso del infierno y el cielo que dejaste en mi blog...
"Hasta en el infierno hay lugares más "frios" pero no por eso se quiere decir que has dejado atrás el averno..."
Se nota que Perséfone camina por acá...
Saludos
Chamu
Terox: eso, viene la tamaleada final en las prox semanas!
Andrés: ciencia ficción? Sí, un poquito, pero más ciencia que ficción! Me alegra que te hayan gustado! Mi hijo mitocondrial jajajaja muy bueno!
Melco: Eso Melco, genial que a vos tmb te haya gustado, sobretodo de de vos es todo un honor!!!
Antonio: a ver, señorito, es posible que yo lo haya confundido a ud con otra persona, o que me estén vacilando, en todo caso, tu blog fue un gran descubrimiento!!! Gracias por darte la vueltilla por acá. Una cosa: esos son los bichitos de la Princesa Mononoke (no sé realmente cómo se escribe correctamente) verdad? Son dem lindos y al mismo tiempo me dan como miedillo!!!
Hoy en la nochecita: Capítulo 6!!!!!!!!1
Cumplo tarde pero cumplo. Ahora el asunto va tomando forma de complot, y vieras que yo soy un poco paranoico, creo y no quiero dejar de creer.
Amorexia: si si, hay un poquito de conspiración ahí en el fondo! Tarde pero seguro!
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