lunes 23 de junio de 2008

Testamento Suicida -Confesiones Parte I-

Me contaba una conocida que estaba leyendo un libro de esos de autoayuda (me reservo los comentarios obvios). En el libro aparentemente hay un capítulo donde el autor incluye cartas de suicidio y cartas escritas por personas que estaban cerca de morir por algún tipo de enfermedad terminal. La idea del asunto era demostrarle al lector todas las cosas que se guarda la gente toda una vida y se espera hasta el final para decirlas, cuando ya es muy tarde... Realmente es una de esas tonteras que uno no se plantea, aunque sean tan evidentes. Desde entonces, en los momentos más inusuales, de manera inconsciente, he estado recordando y anotando mentalmente muchas de esas cosas que probablemente no le diría a nadie excepto que me estuviera muriendo. Es una idea aterradora y al mismo tiempo como que te da una sensación de libertad... Le estuve dando vueltas a la idea de publicarlas, porque es imposible no exponerse a burlas, bromas, humillaciones, enojos y demás reacciones negativas cuando uno dice cosas que no diría excepto que no tuviera nada que perder. Sin embargo, decidí arriesgarme, así que aquí les va mi testamento suicida, sin un orden particular.

Para la Chica del carro Scout: Durante todos esos años fuiste mi mejor amiga. La confidente, la conspiradora, la de los cigarritos de los domingos, la paño de lágrimas, con la que me quejaba de la vida y los hombres, con la que me reía de tantas cosas... El año pasado estuve a punto de llamarte para tu cumple, en navidad, en año nuevo... No sabía qué decirte y la verdad estaba enojada. Conforme va pasando el tiempo y se va limpiando la ira, me doy cuenta de que igual sigo sintiendo un cariño grandototote por vos. Realmente con vos no sé qué fue lo que pasó. Por un lado me decían que ud había contando esto o aquello, por otro que ud se había acostado con él apenas yo me fuí, por otro lado que a ud la tenían para sacarme info y para vigilarme. Yo sé que a veces se te iba la lengua con los dos. Pero lo que realmente me alejó fue que cuando más te necesitaba preferías pasar tiempo con él que conmigo. Que el último día que te ví me arrimé a saludarte y me diste la espalda. Que me ocultabas más cosas de las que me decías. Como todos. Eso me hartaba, que me tomaran el pelo, porque aunque no supiera exactamente qué era yo podía oler los esqueletos en el armario. En cierto modo te extraño mucho. Porque sé la mujer cariñosa y compasiva que eres. Porque te ví hacer y decir cosas maravillosas en los mejores y peores momentos. Cuando paso frente a tu casa y te veo afuera siempre quiero detenerme y saludarte y ponerme a conversar como si nada hubiera pasado, como hacíamos siempre que pasábamos un tiempo distanciadas. Pero todo lo que yo escuché, más la cosas que yo misma vi, pesan mucho. No sé qué es cierto ni qué es mentira. Tal vez ya haya pasado demasiado tiempo. Eso pienso para todos. No importa. Sólo quiero que sepas que me da miedo hablarte porque no sé si me vas a mandar a la mierda. Me da miedo que empecemos a hablar y me cuentes cosas que no quiero saber. Yo sé, era incómodo para las dos. Quiero que sepas que significaste mucho para mí, y que cuando quieras puedes pasar y al rato podemos pasarla tuanis.

Para el Dr.: Vos siempre fuiste el que más quise de todos los amigos (después de Armando, ese es un caso especial). Quizás era porque eras diferente, no te metías con nadie, respetabas a todos (a tu manera, pero que yo veía muy claro) y estabas medio loco en ese sentido que era imposible sentarse con usted y no pasar el rato muerto de risa. Siempre sentí que eras un amigo fiel y cariñoso. Para mí, siempre vas a ser el más especial, por tu forma de ser y de actuar. Yo dejé de compartir el modo de vida, pero no dejé de compartir la amistad. Aquí he estado siempre. Pero cuando me fuí me dí cuenta de que igual nunca nos llamábamos. Mi error, supongo, con todos. Dejé que él fuera mi contacto con todos. Me encabronaba mucho que todos lo compadecían y lo apoyaban y que a mí nunca ninguno me llamó ni me buscó para preguntar ni siquiera como estaba. Puta, manda, yo sé que son cosas de compas, de maes, que las viejas a la mierda y los amigos primero, pero yo sí los consideraba a todos amigos (a vos, Arquitecto, también, ahorita hablamos). Es más, lo que más me da cólera es que ustedes mismos no sólo se daban cuenta de las chanchadas, sino que uds conspiraban todos juntos y siempre se cubrían las espaldas y hasta yo se las cubrí a ustedes. Me da un colerón que todos saben muy bien porqué me fui y que no tuvo nada que ver con Nino. Me da un colerón que ustedes sabían probablemente más chanchadas que yo, pero que que aún así la mala mujer fui yo, porque no soy hombre, porque no era compa, no era salchichón o mortadela o chorizo. Estaba bien que él hiciera cuanta chanchada hizo, pero no que yo escogiera hacer mi vida como yo quería. Pero realmente no importa, porque admito que yo tampoco me esforzé por mantener el contacto. No hay excusa ni disculpa que valga. Realmente te agradezco por aquel paseo a Palmares, por las fiestas en la finca de tus tatas, por los domingos animados, por los rides, por contestarme el otro día, por prestarme aquel libro, por hablar conmigo muchas tonteras y muchas cosas serias y por hacerme reír tanto. A vos también te guardo un montón de cariño, es como una caja oscura en alguna parte de mi mente donde están todos ustedes y no me gusta abrirla porque no sé si está llena de resentimientos o de cariño. Espero que seas un gran médico. Aquí estamos, cuando querás pasar y sentarte afuerita con un cigarrito (ya volví al vicio, era eso o dejaba la U -la muy drástica-).

Para la Enfermera: ok, jeje,al principio me caías mal. Al principio era porque yo era la única mujer del grupo (perdón pero Paula no contaba, nena, eras uno más de los chicos... y de las OTRAS mejor ni hablemos, ni crean que no sabía) y no me gustaba. Luego porque las primeras veces que estuviste en casa de él no hablaste con nadie. Además tenías cara de insoportable (el burro hablando de orejas). No sé ni cómo, pero luego del primer día que hablamos ya te quería. Era como si te conociera de siempre y te agarré un cariñotote enorme que no me explico. Supongo que es por tu actitud dulce y cariñosa, tan sincera y real. No se me olvida que la última vez que realmente estuve con ustedes, en la fiesta de cumple de mi ex-suegro del 2007, fuiste vos la que me rescató de las majaderías de aquella señora. Siempre me preguntabas que cómo estaba, me hacías sentir querida, eso valía un mundo para mí. Aquella vez que te ví en La Calle terminé llorando luego de despedirnos porque por primera vez sentí lo mucho que los extraño a todos. Gracias por haber sido tan buena conmigo. No tienes idea de lo que vale. GRACIAS. Siento mucho no haber llegado a conocerte mejor, pero para cuando llegaste yo ya prácticamente no estaba ahí. Para vos, aquí estoy cuando necesites lo que sea. No lo dudes.

Próximas entregas: para el Arquitecto, para Armando, para las OTRAS (mejor en general, uds saben quiénes son, montón se zorras, sometidas, mentirosas y problemáticas -menos vos, que tenés un pedazo de mi nombre en el tuyo, vos sos caso aparte-), para Columna, Flagelado y F.J. (en conjunto), para el Gordo, para el chico Harley, para los Bancas, para Generación 2001, para Anita, para mis padres, para mi hermana. Finalmente, punto y aparte y en una entrega especial: para Nino.

Realmente no sabía que tenía tantas cosas que decirle a mucha gente. Esto es sinceridad cruda y real. No busco nada con esto. Especialmente, esto no tiene NADA que ver con UD, así que ni haga caritas. Quizás simplemente me dí cuenta del montón de cosas que tengo guardadas, como vimos en un post anterior, y aunque a los involucrados no les importe, al menos sé que las dije, que no me fuí al otro mundo con ellas, que las dejé aquí, estampadas y no las arrastré por la vida, que a algunos todavía espero encontrarlos de vuelta en el camino, que a otros sólo quiero mandarlos a la mierda con ganas, que a otros sólo quiero exponerles sus chanchadas para que el mundo las vea, que al menos hice algún día un esfuerzo estúpido por arreglar los errores, por decir la verdad que nadie quiso contar... Que simplemente esta soy yo por dentro, a veces. Que no quiero tener nada más de qué arrepentirme el día que me muera.

domingo 22 de junio de 2008

Testamento Suicida

Si supieras que tienes una enfermedad terminal, o que te vas a atragantar mañana con el desayuno, o que en un mes te va a atropellar un borracho, o que te va a dar un infarto en 15 minutos, ¿Qué harías?... La gente que vive experiencias cercanas a la muerte siempre confiesa amores y rencores en sus últimos minutos, o piden perdón a Dios o al prójimo por sus errores, o mandan al carajo a los enemigos... Si supieras que te vas a morir pronto, que ya no tienes nada que perder, que puedes decir lo que sea, sin miedo al qué dirán, a las burlas, al odio, al resentimiento, ¿Qué dirías? ¿Cuáles serían tus últimas palabras?...

¿Recuerdan cuando se hacían los anuarios del cole, y la gente hacía el "Testamento"? Nunca hice uno, pero recuerdo haberlos leído: "le dejo a Fulanita el chicle mascado que le pegamos en el pelo a la prof de ciencias, le dejo a Menganito los mil besos que nos pegamos detrás de la soda, le dejo a Sutanito todas las tareas y exámenes que le copié..."

¿Qué pasaría si en lugar de todas esas estupideces cada ser humano en este planeta decidiera que la verdad es más importante ahora, en el presente, cuando todavía se puede hacer algo al respecto, cuando todavía se puede tener la oportunidad de alcanzar anhelos y sueños, cuando todavía se puede decir te amo o te odio y sentirte satisfecho por eso, cuando todavía puedes arreglar tus errores, cuando todavía puedes mandar al carajo a la gente que aborreces? Es hoy, en este instante, cuando vale la pena decir todas esas cosas que vas a desear haber dicho el día que te mueras. Aunque decir la verdad a veces parezca el fin del mundo, no lo es. El fin del mundo es el día que te mueras y no hiciste o no dijiste mil cosas que quisiste hacer o decir.

Testamento Suicida. ¿Qué dirías si supieras que vas a morir? ¿Qué tanto afectaría tu vida decir la verdad, revelar tus más oscuros o más brillantes pensamientos y sentimientos?

sábado 7 de junio de 2008

Un par de películas para criticar

Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian
No me he leído los libros, y probablemente nunca lo vaya a hacer. Me encantan las historias de fantasía y las épicas, pero este cuento en particular, además de su trasfondo religioso, no me llama tanto la atención. Sin embargo, dado que la primera entrega de esta saga fue una sorpresa tanto visual como entretenida, no lo pensé dos veces para ver la secuela. En este caso también me llevé una sorpresa, pero no una agradable. En primer lugar, se percibe que hay mucho trasfondo en la historia que no aclaran a los que no nos hemos leído los libros. Es interesante el traslape temporal ejecutado, pero nos dejan detrás del palo en numerosos aspectos. Visualmente deja muchísimo que desear considerando las técnicas actuales de animación: hay demasiadas escenas que parecen un juego de video de mala definición. La mayor parte de las batallas y las escenas emocionantes dejan una fuerte sensación de "esto ya lo he visto", lo cual es además vergonzoso puesto que muchas de estas escenas ya han sido ejecutadas maravillosamente en películas recientes del mismo género. El mensaje religioso no deja de sentirse, pero se pierde por completo el mensaje de bondad, amistad y perseverancia que nos transmitió la primera entrega. El reparto interpreta sus papeles de manera lenta y algo aburrida, pero se reconoce una leve mejora en la actuación de los jóvenes. Hay una escena donde dos bichos raros tratan de tentar a los buenos para hacer cosas malas, que me pareció excesivamente teatral, quizás muy "circo del sol" en comparación con el resto de la cinta. También me molestó que, a diferencia de la cinta anterior, en esta los chicos matan sin miramientos a sus enemigos humanos. Me parece inconcebible que en una época tan tumultuosa y dónde es imperativo inculcarle a las generaciones más jóvenes valores como la paz y la tolerancia, en esta película se represente el asesinato violento (de manera sutil pero clara) a manos de niños. Se rescata que entretiene, y que el Príncipe está guapetón. Por cierto, el mensaje al final, prácticamente recuerda cierta escena del Génesis que siempre me ha desconcertado... Juzguen ustedes.

Indiana Jones 4
¿Alguien sabe si el señor Steven Spielberg fue al colegio, a la U? ¿Será que este multimillonario jamás en su vida a leído una National Geographic, o visto ni un solo documental en la tele? ¿Será que la película le costó tan cara que no le alcanzaba para pagarle a alguien para que googleara información acerca de Perú? Al igual que Costa Rica en Jurasic Park, en esta cinta el aeropuerto de Perú es un gallinero, la gente son todos campesinos y la ciudad es una sucesión de chinchorros. Cierto que la película se desarrolla a mediados del siglo XX, pero me choca el relajo tercermundista que le encanta transmitir a este señor. Por otro lado, da pena ajena que al llegar a Perú la música que se escucha de fondo es música ranchera... Señor Spielberg, ¿no podía contratar ni siquiera a un niño de escuela para que le contara que México y Perú son países diferentes con culturas diferentes separados por casi medio continente americano? ¿No podía buscar ni siquiera un mapilla? (¿Será que la ignorancia yla incultura son contagiosas en Hollywood? Ya habíamos visto la historia que nos recetó Mel Gibson...). Luego llegan a lo que creo es Machu Pichu (una ciudad en la cima de una montaña), desde donde se ven las líneas de Nazca... las cuales están no sé a cuántos cientos de kilómetros de distancia y separadas por cadenas montañosas; es decir: desde Machi Pichu JAMAS se podrían ver las líneas de Nazca. Además, Nazca es una región completamente árida y relativamente bastante plana donde no llueve desde hace miles de años... Pero en esta cinta vemos las líneas de Nazca rodeadas de una selva tropical exhuberante. Luego hay una secuencia eteeeeerna de persecución en autos (¿verdad que cada vez las hacen más largas?), la cual se desarrolla en media selva... Las escenas que vienen para mí se pasaron de exageradas y ridículas... El asunto Tarzán y la escena del árbol incluso me hicieron sentir incómoda. Por otro lado, para variar los indios andan en taparrabos con plumas y gritando ieriieriieriierieri, agitando los brazos como desquiciados y haciendo muecas grotescas. Además, durante una parte de la cinta nos sentimos con una sensación de dejà vu, puesto que reciententemente en La Leyenda del Tesoro Perdido 2 se representó la misma búsqueda pseudoarqueológica... Existen miles de leyendas y misterios precolombinos en toda latinoamérica, pero parece que los gringos lo único que conocen de nuestra riqueza cultural es la dichosa leyenda del El Dorado. Será que todavía sueñan con encontrarlo. Curioso es que, en esta entrega la "chica" de la película es una señorona entrada en años y carnitas (muy guapetona, eso sí), y la ausencia de las típicas escenas candetes representadas en el pasado por Indi. Eso sí, me pareció ofensivo la actitudad de bobalicona que asume la señora cuando Indi le dice una típica línea de cerebro peniano. El final... El final es un final moderno para una película ambientada en el pasado. Realmente DEMASIADO exagerada, entretiene, se pasa bien el rato, pero no estuvo a la altura del Indiana Jones que conocimos. Pero a mí me gustó.

lunes 26 de mayo de 2008

Fuera de Servicio

Estamos estudiando, volvemos el miércoles con el capítulo 5 y una sorpresita...

Aunque suene bien hp, (lo cual no es cierto, mi mamá es una señora muy correcta), quisiera hacer una pequeña aclaración con unas gotitas de bilis: Recordate que fui YO la que te dejó a VOS, así que deje de andar jugando como si me doliera NI MIERDA. Y no te dejé porque "qué vacilón, vamos a ver que pasa", yo me fui porque MEJOR SOLA QUE MAL ACOMPAÑADA. Ya lo veo haciendo ojitos de perro faldero pretendiendo que usted es la víctima, pero NO, NI YO TAMPOCO, víctimas hubieran sido los hijos que podría haber tenido con usted. NO, NO SOY una maldita, pero prefiero ser mil veces MALDITA (y demás denominaciones que me han dicho) que ser TONTA e INGENUA, porque TONTA sí fui, pero APRENDÍ, y aunque sí, ya ven que sí hay mujeres disuestas a vivir así, YO NO, NO SEÑOR, esos hombres que vayan a darle la vuelta al parque pero a mí NO. ¿Qué quieren que les diga? ¿Que sufra y que llore? ¿O que agüante como las abuelas de antaño y diga que pobrecito? NI MIERDA, los únicos que supimos la historia fuimos los que la vivimos, y el/la que me juzgue mal, pues Diay!, qué se le va a hacer; pero que quede claro que una historia contada con odio y resentimiento no suele ser 100% veraz. ¿Esto? Nooo, esto no es nada de eso, esto es lo que pasa cuando uno se queda calladito mucho tiempo en lugar de decir las cosas como son, al final salen a borbotones.

¿QUÉ? Sí, tengo un carácter bien inflamable, pero se apaga rapidito...

jueves 15 de mayo de 2008

Simios sin alma -Cap 4-

Capítulo 4

Fuimos recibidos con lo que en un principio creímos se trataba de hostilidad. No fue sino hasta que días después recibimos el mismo trato en otros tantos centros de investigación que nos dimos cuenta que era temor. Un temor inconmensurable. Estudiantes, técnicos, investigadores... Todos evitaban hablarnos, incluso mirarnos al rostro. Susurros, murmullos y miradas fugaces acompañaron cada uno de nuestros pasos a lo largo de nuestra búsqueda. Sin embargo, al mostrar nuestros "mágicos" papeles a los encargados de cada institución se nos abrían puertas por mí jamás imaginadas: un acuerdo tácito de confidencialidad y colaboración rodeaba todas nuestras preguntas a donde fuese que estuviéramos.

Peter*, un estudiante de doctorado, fue asignado por sus superiores en el Instituto Roslin para guiarnos por el obligado "tour" de las instalaciones y responder a nuestras preguntas. Joven y de chispa brillante, la única información que no supo (o no quiso) brindarnos fue acerca del paradero del Dr. Wilthmoot. Luego de mostrarnos los impecables laboratorios, de explicarnos cada uno de los proyectos de investigación en curso y de amablemente brindarnos una taza de café, jamás esperó la orden que delicadamente Parisi había guardado para el final. Sus palabras le cayeron a Peter como un vaso de agua fría; la transfiguración de su rostro y el ligero temblor de sus manos evidenciaron su inmediata explosión de nerviosismo, el cual había logrado disimular con elegante gracia inglesa hasta ese instante. Nosotros, por otro lado, estábamos desconcertados. Creo que fue la primera vez que nos dimos cuenta de que realmente no conocíamos el plan trazado por Parisi. Hoy sabemos que estábamos a su lado única y exclusivamente como salvaguardias de la información, para que viéramos con nuestros propios ojos la pruebas antes de que fueran destruidas, antes de que su guardián y protector abandonara al fin este mundo. Hoy, los guardianes de esos recuerdos somos nosotros: más aún, las pruebas sobreviven en nosotros.

- Muéstrenos el sector ALFA

Así de simple. Así de directo. Así de escandaloso. Las palabras de Parisi dieron la impresión de amplificarse en el comedor donde nos encontrábamos, al tiempo que la habitación pareció hacerse más pequeña mientras que todos los demás sonidos se apagaron, escuchándose sólo el latido incontrolable de Peter y el tintineo del manojo de llaves con el que jugueteaban sus nerviosas manos. Su respuesta fue categórica: - No sé de qué me está hablando. Evidentemente, Parisi no iba a permitir semejante descaro: tomó fuerte pero amablemente a Peter del hombro y le dijo algunas palabras al oído. No necesitábamos saber cuáles fueron, puesto que, de inmediato, Peter sacó una llave del manojo y nos indicó que tomáramos el elevador al sótano en el Edificio C. Una vez allí sabríamos qué hacer.

Seguimos en silencio y con prisa a un fugaz Parisi, quien evidentemente no necesitaba preguntar dónde estaba el Edificio C. Nuestra llave abrió diligentemente la puerta al ascensor, pero una vez dentro nos dimos cuenta de que necesitábamos introducir una clave en el tablero para hacerlo funcionar. No obstante, Parisi nos sorprendió una vez más, digitando los números rápida y determinadamente. Mientras el elevador en movimiento zumbaba levemente, mi ansiedad iba en aumento: habíamos sido previamente instruidos a no hacer preguntas hasta que él nos indicara que era seguro. La señal no había llegado... No todavía...

Cinco, seis, siete niveles. La puerta se abrió con un chirrido amplificado por el espacio vacío al otro lado. Nada. Absolutamente nada. Miré a Nino en búsqueda de una explicación, pero él me contestó con la misma pregunta en sus ojos. Nuevamente, seguimos a Parisi a través de una enorme habitación vacía, con el suelo de concreto intermitentemente decorado por manchas de color marrón, y mal iluminada por unas cuantas bombillas amarillentas. Luego de lo que para mí fue un trayecto interminable y, acompañados únicamente por el ruido alarmante de nuestros pasos, divisamos la entrada a un oscuro pasillo. En el umbral, Parisi introdujo una misteriosa tarjeta electrónica (no sería la última vez que la veríamos) en un tablero metálico con teclas de plástico calcinadas. La luz fluorescente que inundó el corredor nos cegó por un instante. Entonces... Hasta donde mis ojos podían vislumbrar, el pasillo no tenía fin. Paredes, suelo y techo blancos. Miles de puertas metálicas con una serie de números inscrita en su superficie. A un lado y a otro, más manchas marrón... ¿O eran rojas? Fue ahí cuando nos dimos cuenta de que se trataba de sangre...

Parisi introdujo su tarjeta electrónica en el tablero de no sé cuántas puertas, sin ningún resultado. Finalmente, una de ellas, particularmente bañada de lo que sólo se puede describir como sangre y con un patrón de manchas de lo que no podrían ser otra cosa sino manos y dedos, se abrió con un sonido hermético, dejando salir una oleada de aire frío hacia nosotros. Parisi entró sin ni siquiera voltear a mirarnos... Fue la primera vez que titubée. Quizás fue la sangre, o tal vez lo que pude divisar al otro lado del umbral... Nino tuvo que tomarme de la mano y fuertemente dirigirme hacia dentro. Jamás lo imaginé posible... Por Dios...

*Los nombres fueron cambiados para proteger la identidad de las personas involucradas.
Basado en hechos reales.



Continuará…

domingo 4 de mayo de 2008

Simios sin alma -Cap 3-

Capítulo 3

Nuestro paso por los Estados Unidos fue corto e infructuoso. Nuestro contacto en la UCLA, un tal John*, debía a su vez presentarnos con un grupo de investigadores del sector privado, únicos con la tecnología y, sobretodo, con los fondos para trabajar bajo la sombra del siempre puritano gobierno estadounidense. Sin embargo, las autoridades norteamericanas no tardaron en recibir algún informe secreto acerca de nuestra búsqueda; así, sin ni siquiera habernos instalado en nuestro hotel, fuimos amablemente escoltados por un grupo desmesurado de caballeros vestidos de negro al aeropuerto más cercano. Una vez allí, nos dieron la libertad de escoger un vuelo en primera clase hacia cualquier lugar del mundo fuera de su territorio, bajo la "recomendación" de abandonar nuestro interés en el asunto y de regresar cuando quisiéramos, siempre y cuando fuese bajo cualquier otra circunstancia. Semejante amabilidad nos resultó sospechosa y, al menos a mí, aterrorizante... No obstante, Parisi nos explicó que los sellos en nuestros pasaportes y las cartas de su misterioso amigo europeo eran lo que mejor se puede explicar como "salvoconductos modernos": un equivalente de nuestro tiempo a portar una carta del mismísimo Emperador romano en la época de gloria de esta cultura. En todo caso, algunos días más tarde comprendimos que aunque los norteamericanos se encuentran a la vanguardia en el desarrollo de la biología molecular (qué mejor ejemplo que la secuenciación completa del genoma humano por Celera Genomics), las verdaderas interrogantes y las evidencias más fuertes de nuestra búsqueda estaban en el Viejo Continente...

***

Toda pregunta nuestra dirigida a Parisi acerca de la identidad de su protector e informante europeo fue siempre recibida con una oleada de frialdad e indiferencia, como si por un instante nuestras voces hubieran sido apagadas a los oídos del Doctor. Sospecho que quizás así era, dada la disponibilidad ilimitada de dinero y poder de este hombre misterioso. Considero valioso agregar este paréntesis, dado que hoy sabemos que seguimos vivos y estamos en libertad por la intervención diplomática de este personaje y, por supuesto, por haber "diligentemente" destruido los documentos de nuestra investigación (basta decir que no se trató de un evento voluntario). Siendo un secreto a voces, nuestros detrimentores pensaron que nadie creerá nuestra historia sin la información que la respalda. Sin embargo, nosotros sabemos que quizás en el futuro (quizás hoy mismo) alguien con mejores recursos logrará probarlo. Quizás, incluso, es posible que alguna de las que llamaremos "mentes creadoras" se responsabilice de sus acciones y haga públicos sus resultados. Sabemos de primera mano que muchos de los involucrados mantienen sus bocas cerradas y sus experimentos bajo tierra sólo porque viven aterrados ante la idea de perder su trabajo y, sobretodo, su prestigio. Y, finalmente, sabemos que en este mundo de misterios y conspiraciones, no existe nada más poderoso que un rumor; algunos se tornan tan poderosos que ni siquiera las evidencias de la verdad pueden destruirlos. Así, sabemos que nuestra denuncia al menos encenderá la curiosidad colectiva.

***

Un poco desorientados, quizás lo más lógico era empezar con el más claro y famoso de los ejemplos; así, nos embarcamos con dirección a Escocia, particularmente al Instituto Roslin de la Universidad de Edinburgo. En primera instancia, nos emocionamos al pensar que conoceríamos a los doctores Wilthmoot* y Kammpbel*, pero Parisi nos sorprendió al indicarnos que ambos ya no formaban parte del equipo de trabajo de dicho Instituto, donde, sin embargo, se seguía experimentado con su legado. Ante nuestra perplejidad, Parisi nos reveló que incluso es imposible determinar su paradero... Conocíamos de sobra la controversia alrededor de la autoría de los experimentos, los libros publicados por los creadores en un intento por dar crédito a todos los involucrados, incluso las disputas por discriminación. Desconocíamos que Wilthmoot había sido recientemente (para las celebraciones de año nuevo del 2008) envestido como "Caballero" por la Reina de Inglaterra (evento que no estuvo ausente de protestas). Tampoco sabíamos que, si bien hasta esa fecha se encontraba fungiendo como Director de un reconocido centro escocés de investigación médica, al inicio de febrero de este año desapareció de la faz de la tierra aparentemente "derrotado" por el anuncio de un sistema alternativo de clonación desarrollado por científicos japoneses. Luego de más de una década de estudiar la posibilidad de la clonación humana, el científico dio marcha atrás en sus investigaciones... Más allá de levantar sospechas, creemos que lo que sea estuvo detrás de su decisión también incitó a Parisi y a su protector a hacer pública la verdad.

*Los nombres fueron cambiados para proteger la identidad de las personas involucradas.
Basado en hechos reales.



Continuará…

viernes 2 de mayo de 2008

Simios sin alma -Cap 2-

Capítulo 2

Pasamos toda esa noche leyendo los artículos no publicados de decenas de científicos, reportes de otros laboratorios, bitácoras personales, notas de campo, informes de ensayos... No había ninguna duda. ¿Cómo ha permanecido oculta esta información durante tanto tiempo? Más de 10 años han pasado desde que se anunció su nacimiento. Su muerte temprana en el 2003 fue claramente justificada... Miles de preguntas como estas rondaban nuestras febriles cabezas. Se me detuvo el corazón cuando el timbre del teléfono nos sacó a los tres de nuestras cavilaciones.

Era la Embajada Italiana. Los compañeros de Parisi* habían sido extraditados a su país natal desde Francia. Las autoridades francesas se disculparon por el aparente malentendido: justificaron la retención de los científicos puesto que compartían características con un grupo de terroristas buscados por la Interpol. Obviamente, según nos enteramos después, los despojaron de todas sus pertenencias y la preguntas de las interrogaciones iba dirigidas hacia el mismo punto: ¿Dónde estaban los documentos?. Afortunadamente, Parisi tomó un vuelo en una aerolínea distinta a la de sus compañeros: las "autoridades" francesas que retuvieron a los demás italianos nunca se dieron cuenta de que se les había escapado el pez gordo.

Parisi nos explicó entonces que no era la primera vez que sucedía algo similiar: decenas de científicos son retenidos todos los días en los aeropuertos del mundo, bajo la excusa de revisar sus permisos para portar material biológico, químico o electrónico. Sin embargo, la mayor cantidad de detenciones e incautaciones se refiere a material en teoría "inocente": portafolios y carpetas con documentos científicos de toda naturaleza, todo tipo de discos y aditamentos de almacenamiento electrónico externo, así como computadoras y demás aparatos similares. Pero no se trata de cualquier tipo de documentos: sólo aquellos relacionados con la fatídica noticia...

Luego de discutir acaloradamente acerca de ¿porqué ocultar esta información?, surge la verdadera pregunta: ¿quién?... Parisi nos relata que más allá de los poderes políticos y religiosos, son las propias mentes creadoras quienes se han dado a la tarea de silenciar sus propios resultados. Entonces todo encaja, todo tiene sentido. Si el mundo lo supiera, se acabarían los fondos para la investigación científica, significaría el fin de la era de la biología molecular... Por supuesto. Quizás lo que más nos sorprendió en ese momento fue la pregunta de Parisi: ¿lo ocultaríamos nosotros también? Estuvimos tentados a decir que no, pero la realidad es y siempre será otra: claro que lo ocultaríamos. Nadie querría ser el responsable de semejante descubrimiento. Sin embargo, la última voluntad de Parisi nos ata. Hoy, aunque la información que recabamos fue destruida, sabemos que los documentos originales siguen ahí, en los laboratorios de la infamia. Hoy, aunque no podamos probarlo, estamos dispuestos a denunciarlo.

Aquella mañana transcurrió silenciosa, hasta que el timbre del teléfono volvió a desviar nuestra atención. En esta ocasión, Parisi conversó acaloradamente con el que luego supimos era su contacto en el Parlamento Europeo. Fue este misterioso personaje quien instó a Parisi a tomarnos como sus acompañantes en su búsqueda. Sólo un par de horas después nos encontrábamos en el aeropuerto Juan Santamaría, con una pequeña maleta de viaje y un portafolio con papeles y permisos de acceso migratorio internacional, junto con una desmesurada suma de dinero… Todo cortesía de nuestro secreto amigo europeo. Tomados de la mano mientras despegaba nuestro avión con rumbo a los Estados Unidos, Nino y yo salimos esperanzados a la búsqueda de respuestas. Jamás imaginamos regresar con el triple de preguntas.

*Los nombres fueron cambiados para proteger la identidad de las personas involucradas.

Basado en hechos reales.

Continuará…